26 de noviembre de 2007

DE OTRA MANERA

Al llegar a lo que se considera la mitad de la vida, sobre los cuarenta años, bastantes personas se han cuestionado ya su vida en pareja y algunas de ellas hacen cambios significativos: unas se divorcian y emprenden un camino de soledad y otras se divorcian, para después de un corto lapso de tiempo, emparejarse de nuevo. También hay otro grupo, el que no se divorcia y sigue con su pareja de siempre. Pero indefectiblemente al llegar a esa frontera simbólica de la mitad de la vida, uno se hace preguntas y se cuestiona su forma de vivir y también si quiere seguir así todo el tiempo que le queda.
No hay respuesta para todos, no hay fórmula, tan sólo hay respuestas temporales que cada persona se da en cada momento. Aunque algo cambia, hacerse la pregunta ya cambia la perspectiva e inevitablemente se incorporan cambios en cada relación. Por que eso del amor eterno ha dado mucho juego en la literatura y en el cine, tal vez porque eso es lo que se desea, pero desde ya hace tiempo, palabra eterno asusta más que motiva. Queremos amar y ser amados, pero de la misma manera en que vamos cambiando, también cambia el tipo de amor que queremos. Es decir, la loca pasión desenfrenada de los 20 años, a los 40 resulta más un incordio que otra cosa, porque ya no somos las personas que teníamos 20 años, sino que esos veinte años han incorporado en nosotros y también en los demás otras prioridades y otras calidades de los afectos.
Nos volvemos más selectivos a medida que pasa el tiempo, no queremos las cosas a cualquier precio, sino tan sólo las que advertimos que podemos pagar sin grandes estropicios, y esa selección va aumentando con la edad si uno es mínimamente consciente. La verdad es que amamos de otra manera de la que amábamos en el principio de nuestros amores, y esa es otra manera, es como el devenir de una corriente de un río, nunca es la misma agua. El deseo de amar, está ahí, pero la forma va cambiando a lo largo del tiempo, en su labor escultórica, dejará al descubierto la esencia y la separación del lastre de la forma.
Por eso, creo que un signo de madurez afectiva e intelectual ese darse cuenta de cómo cambian los sentimientos sin tomarlo como una pérdida irrecuperable. No dejamos ni nos dejan de amar, sino que nos amamos de otra manera, tal vez de la manera que nuestro paso por el tiempo nos permite.
AUT@R: Remei Margarit, Psicóloga y Escritora. Publicado en La Vanguardia

25 de noviembre de 2007

LA CANELA


Leyendo un artículo, del suplemento de La Vanguardia, fechado el día 24 de noviembre del 2007; escrito por José Antonio Marina, sobre la CANELA; el cual incitó mi curiosidad a conocer un poco más, de dicha planta". A continuación pongo un resumen del mismo, ampliado con dos enlaces a páginas de WEB, donde se explica su origen, utilidad y curiosidades, surgidas en torno a este árbol.

" Hoy quería hablarles del CANELO, es decir, del árbol de la canela, que dio origen a una historia rocambolesca. La canela era un filón explotado por portugueses y holandeses. Heródoto había contribuido a su leyenda al contar que crecía en un lago poco profundo, que sobrevolaban pájaros chillones, que arrancaban los ojos a los intrusos. Era Ceilán. Los exploradores españoles descubrieron en Perú un árbol parecido, y la codicia despertó el debate comercial y el científico. ¿ Eran o no eran canelos?. La polémica duró hasta el siglo XVIII, que fue, sin duda, el siglo de la Revolución Francesa, pero también el siglo de oro de la botánica".

Enlaces de interés:

24 de noviembre de 2007

"CRISTALES DE HIELO"


Masaru Emoto, licenciado en Relaciones Internacionales y en Medicina Alternativa, es el responsable de un interesante estudio sobre las propiedades sanadoras del agua en todas sus formas. Conjuntamente con un investigador californiano que estudiaba las vibraciones más sutiles de las moléculas de agua utilizando la técnica de la resonancia magnética, se formuló la siguiente pregunta: ¿sería posible reflejar las cualidades sanadoras de diferentes tipos de agua de una manera visible y palpable? La idea de llevar a cabo este estudio le llegó al intentar fotografiar los cristales hexagonales que formaban distintas muestras de agua al helarse. De esas imágenes dedujo su sorprendente hipótesis: ciertas muestras de agua corriente de grandes urbes presentaban una estructura de cristalización muy tosca, mientras que muestras de agua de manantiales ofrecian cristales de una gran belleza. Extendió así su área de estudio al fotografiar cristalizaciones de agua de diversos lugares del mundo (glaciares, lagos, agua de lluvia, fuentes), y obtuvo cristales de formas más bellas y sorprendentes cuanto más alejados se hallaban del quehacer humano. Lo que más le extrañó fue conseguir transformar irregulares patrones de agua contaminada en los más bellos cristales hexagonales al someter las muestras a la audición de canciones tradicionales, oraciones religiosas o música clásica. O transformar indiferentes cristales de agua destilada en bellos patrones geométricos al susurrarles palabras amables, o bien al contrario, obtener horrorosas estructuras al someterlas a frases desagradables. Según las averiguaciones de Masaru Emoto, los cristales de agua helada son capaces de transmitirnos mensajes que hablan de su propio estado de ánimo y por lo tanto también de la salud de la que disfruta o no nuestro planeta.


ooooOOOoooo

Extraído de un artículo publicado en el suplemento del periódico La Vanguardia, titulado “Nieve sana y sin esquís”. Escrito por Margarita Puig.