25 de diciembre de 2007

Y el Niño no nació en Belén...


Las religiones quieren sencillez y si a los clientes les complican las creencias, se van a un templo de la competencia y se dan de alta. Hoy es Navidad….Pero no para todos los creyentes. Es Navidad para los que nos regimos por el calendario gregoriano. Los que siguen las pautas julianas, en cambio, como los rusos, no celebrarán la fiesta hasta nuestro 7 de enero. Cumplir con la fe es un lío considerable.
Ahora nos llega la noticia de que el niño llamado Jesús, cuyo nacimiento celebramos hoy, no vino al mundo en Belén, tal como atestiguan documentos y cánticos, sino en Nazaret, Por lo visto, todo se debe al poco esmero del apóstol Lucas, que promocionó el nombre errático en vez de hacerlo con el verdadero. Le dieron crédito los pontífices, y así se perpetuó el desatino, hasta que llegó el puntilloso Benedicto XVI, que parece convencido de tener que cumplir la misión de corregir el error.
El embrollo puede ser de dimensiones tremebundas. Toda la mitología del portal se derrumba. La criatura nació en el taller de carpintería del anciano José, en el que no tenía nada que hacer el buey y la mula. Muchos lugares en los que se ha representado durante siglos una versión de Els pastorets perderán el encanto.
Si el Papa persiste en la idea, se planteará el problema con los que cada año, en el día de hoy, aparecen por Belén a adorar al niño. Los Reyes Magos no tendrán ningún problema, porque los camellos son portadores de GPS, que les guiará. Pero gentes sencillas, como el caganer, irán errantes en busca de Nazaret. Cuentan que hubo una estrella que guiaba a los peregrinos. Pero parece que no pagaban la luz y se la cortaron.
Reflexione el Papa sobre los problemas del cambio. Por menos, se montó algún cisma.

AUTOR: Josep Pernau.

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