20 de junio de 2008

La alberca del moro


Un grupo –ignoro si muy nutrido– de musulmanes residentes en comarcas leridanas como Segarra o Urgell y, al parecer, también en la propia capital, se han dirigido a sus respectivos ayuntamientos para exigir que las piscinas municipales segreguen debidamente a los hombres y a las mujeres o para que, al menos, exista un horario especial mediante el cual las mujeres musulmanas, las suyas, puedan bañarse al abrigo de miradas de hombre alguno, musulmán o no.

Ante este mensaje medieval, coherente al fin y al cabo con el Islam teórico y con sus prácticas sociales en los países en los que impera, algunos alcaldes se han adelantado a responder muy educadamente que no es posible ya que la Constitución no permite ese tipo de segregaciones y que lo más que pueden hacer es limitar esa separación a los vestuarios.

El de Cervera, localidad en la que se escenifica la Pasión de Cristo cuando llega la Cuaresma en el espectacular teatro que construyó el propio patronato y que sigue siendo un modelo de buen trabajo y de mejor tradición, fue el primero en decir que no, que muchas gracias por la sugerencia (si pueden, por cierto, no descuiden conocer ese pueblo, su universidad, sus murallas, la Paería, la iglesia de San Antonio, merecen una visita: gente buena y ‘ferma’ como su tierra).

Inmediatamente algunos malpensados han comenzado a elucubrar lo que ocurriría si algún día un musulmán obtuviera una alcaldía en las comarcas del Segre: a no ser que lo impidieran determinados resortes legales, nos tendríamos que tragar dobladas sus pretensiones. ¿Es ese un escenario posible? Gran pregunta sin respuesta clara y determinante.

A tenor de la alianza de civilizaciones que, por lo visto, tenemos que tejer con elementos de este jaez, valdría aventurar que el envalentonamiento y descaro con el que plantean reivindicaciones, que ni por asomo contemplarían a la inversa en sus lugares de origen, viene consentido de largo por la actitud tolerante de muchos partidarios del multiculturalismo.

Efectivamente, desde la descerebrada y anacrónica exigencia de estos colectivos de musulmanes, ninguno de los severos líderes sociales que tanto velan por laicismos militantes y otras muestras de anticatolicismo, ninguno, ha abierto su boquita de piñón.

Supuse, desde mi ignorancia definitiva, que un alud de asociaciones feministas saltarían de sus asientos de milimétricas observadoras del match diario que juegan hombres y mujeres en la sociedad para ensordecernos a todos con su protesta firme y tajante. Pues menudo chasco. Ni una. Pero es que ni una. Ninguna de estas valerosas gudaris de la igualdad ha mostrado su solidaridad con las mujeres musulmanas que tienen que bañarse con hábito y a las que pretenden encerrar en una alberca solitaria para que remojen sus carnes al atardecer. Son culturas con tinte atávico que irán transformándose a medida que convivan con la realidad de occidente, piensan, o deben pensar. ¡Y una mierda!

Más tiempo llevan en Francia y la imposición del velo sigue sin resolverse a pesar de la determinación inapelable del estado francés.

Cuando los colectivos musulmanes exigen que, por ejemplo, no se les pueda practicar cacheos corporales, que se retoquen leyes del ruido para poder expandir el llamamiento a la oración en barrios enteros, que se creen tribunales especiales y voluntarios para juzgarles según la arcaica Shariah de la que tenemos alguna noticia ya o crear un criterio ‘Rushdie’ de la justicia y poder actuar enérgicamente contra los que critican el Islam –por ejemplo, este artículo–, están soliviantando la progresión hacia la justicia y la igualdad que emprendió occidente cientos de años atrás.

Si no se es tajante en la defensa de esos valores y se juega con gilipolleces de alianzas, de multiculturalismos, de ‘tolerancias’, de ‘talantes’ y de legislaciones especiales en función de cómo se inclina uno al rezar, estamos perdidos.

Así que espabilen todos esos vigorosos custodios del laicismo. Tienen una oportunidad magnífica para elevar su protesta por las pretensiones de este puñado de majaretas residentes en Lérida.

Demuestren su valentía y su celo. A ver si hay cojones, que aún no han dicho ni esta boca es mía.


Y si no, ya sabemos. A bañarnos con turbante todos.


Autor: Carlos Herrera “ARENAS MOVEDIZAS”

10 de marzo de 2008

"LA BAILARINA"


Había una vez una bailarina que con sus músicos había arribado a la corte del príncipe de Birkaska. Y, admitida en la corte, bailó ante el príncipe al son del laúd y la flauta y la cítara.
Bailó la danza de las llamas, y la danza de las espadas y las lanzas; bailó la danza de las estrellas y la danza del espacio. Y, por último, la danza de las flores al viento.
Luego se detuvo ante el trono del príncipe y dobló su cuerpo ante él. Y el príncipe le solicitó que se acercara, y dijo:
Hermosa mujer, hija de la gracia y del encanto, ¿desde cuándo existe tu arte? ¿Y cómo es que dominas todos los elementos con tus ritmos y canciones?
Y la bailarina, inclinándose nuevamente ante el príncipe, dijo:
-Poderosa y agraciada Majestad, desconozco la respuesta a tus preguntas. Sólo esto sé: el alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta en su corazón; mas, el alma de la bailarina late en todo su cuerpo.
FIN
Autor: Gibrán Jalil Gibrán

25 de enero de 2008

PATENTE DE CORSO


Permitidme tutearos, pandilla de imbéciles, cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno.
Ex presidente del otro. Jefe de de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras- de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.
No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado- a la madre.
Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda toda todavía.
De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por lo tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas.
De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de compresión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.
Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia.
Aquí como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural-, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ánsar y su secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.
Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al “retraso histórico”.
O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que “el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien” y que éste no ha fracasado porque “es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad”, entre ellos el de que “los jóvenes tienen su propio lenguaje: el Chat y el sms”. Con dos cojones.
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –Recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española-.
Deslumbrante, lo juro, eso de que “lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres”, aunque tampoco estuvo mal lo de “hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos”.
Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’adelante.
Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet.
La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marse, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luís Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

Escrito por Arturo Pérez-Reverte en XLSemanal

30 de diciembre de 2007

LOS REYES MAGOS


Apenas su madre se había sentado al llegar a casa, dispuesta, a escucharle como todos los días lo que su hijo le contaba de sus actividades en el colegio, cuando éste en voz algo baja, como con miedo, le dijo:
- ¿Mamá?
- Sí, hijo, cuéntame
- Oye, quiero... que me digas la verdad
- Claro, hijo. Siempre te la digo -respondió la madre un poco sorprendida
- Es que... -titubeó Gonzalo
- Dime, hijo, dime.
- Mamá, ¿existen los Reyes Magos?
La Madre de Gonzalo se quedó muda, miró a su marido, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
- Los niños dicen que son a los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Gonzalo le obligó a volver la mirada hacia el niño y tragando saliva le dijo:
- ¿Y tú qué crees, hijo?
- Yo no sé, mamá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como los niños dicen eso.
- Mira, hijo, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero...
- ¿Entonces es verdad? -cortó el niño con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!
- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen -respondió la madre cogiendo con sus dos manos la cara de Gonzalo.
- Entonces no lo entiendo, mamá.
- Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo la madre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.
Gonzalo se sentó entre sus padres ansioso de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su madre se dispuso a narrar lo que para ella debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
-Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
-¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
- ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.
Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.
Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
- Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
-¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.
- No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
-¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.
- Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.
- Sí, claro, eso es fundamental - asistieron los tres Reyes.
- Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
- Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres.
- Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.
Cuando la madre de Gonzalo hubo terminado de contar esta historia, el niño se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
- Ahora sí que lo entiendo todo mamá. Y estoy muy contento de saber que me queréis y que no me habéis engañado. Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
- No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.
Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.
Gracias: a su autor/
a: laika234... y a quien me lo envió: elen....

29 de diciembre de 2007

TRES POPULARES TÍTULOS QUE NO PUDIERON ESCUCHAR LOS OYENTES DE R.N.E. EN LOS AÑOS 50 Y 60.

“OJOS VERDES”
CONSCIENTES DE LA CENSURA, LAS DISCOGRÁFICAS INTENTARON QUITAR CRUDEZA A LA LETRA. NO SIRVIÓ DE NADA. UNA MUJER CANTA LA COPLA EN EL QUICIO DE LA MANCEBÍA (PROSTÍBULO).
Apoyá en el quicio de la mancebía, miraba encenderse la noche de mayo. Pasaban los hombres y yo sonreía, hasta que en mi puerta paraste el caballo. Serrana ¿me das candela? Y yo te dije gaché (andaluz). Ay, ven y tómame mis labios y yo fuego te daré. Dejaste el caballo y lumbre te di y fueron dos verdes luceros de mayo tus ojos pa mí. Ojos verdes, verdes como la albahaca”.

“SE VA EL CAIMÁN”
SE CENSURÓ A FINALES DE LOS 50 PORQUE TENÍA UN CARÁCTER POLÍTICO SOTERRADO. SE COMENTABA QUE EL CAIMÁN ERA UNA ALUSIÓN DIRECTA A FRANCO. Y LA LETRA PEDÍA SE FUERA.
“Se va el caimán, se va el caimán, se va para Barranquilla. Voy a empezar mi relato con alegría y con afán. En la población de El Pato se vivió un hombre caimán, se va para Barranquilla. La mujer es un jardín que de todo tiene un algo. Es un camino tan largo que nadie le ha visto el fin. Se va el caimán, se va para Barranquilla. Se va el caimán, se va el caimán”.

“CACHITO”
A GLORIA LASSO LE CENSURARON ESTA CANCIÓN, QUE CONSUELO VELÁZQUEZ DEDICÓ A SU HIJO. LOS CENSORES LA VETARON PORQUE CACHITO PODRÍA SER INTERPRETADO COMO EL PENE.
“Cachito, cachito, cachito mío, pedazo de cielo que Dios me dio. Te quiero, te quiero y al fin bendigo, bendigo la suerte de ser tu amor. Me preguntan que por qué eres mi cachito y yo siento muy bonito al responder: porque eres de mi vida un pedacito al que quiero como a nadie he de querer. A tu lado yo no sé que es la tristeza y las horas se me pasan sin sentir. Tú me miras y yo pierdo la cabeza.
Extraido del: Periódico.

25 de diciembre de 2007

Y el Niño no nació en Belén...


Las religiones quieren sencillez y si a los clientes les complican las creencias, se van a un templo de la competencia y se dan de alta. Hoy es Navidad….Pero no para todos los creyentes. Es Navidad para los que nos regimos por el calendario gregoriano. Los que siguen las pautas julianas, en cambio, como los rusos, no celebrarán la fiesta hasta nuestro 7 de enero. Cumplir con la fe es un lío considerable.
Ahora nos llega la noticia de que el niño llamado Jesús, cuyo nacimiento celebramos hoy, no vino al mundo en Belén, tal como atestiguan documentos y cánticos, sino en Nazaret, Por lo visto, todo se debe al poco esmero del apóstol Lucas, que promocionó el nombre errático en vez de hacerlo con el verdadero. Le dieron crédito los pontífices, y así se perpetuó el desatino, hasta que llegó el puntilloso Benedicto XVI, que parece convencido de tener que cumplir la misión de corregir el error.
El embrollo puede ser de dimensiones tremebundas. Toda la mitología del portal se derrumba. La criatura nació en el taller de carpintería del anciano José, en el que no tenía nada que hacer el buey y la mula. Muchos lugares en los que se ha representado durante siglos una versión de Els pastorets perderán el encanto.
Si el Papa persiste en la idea, se planteará el problema con los que cada año, en el día de hoy, aparecen por Belén a adorar al niño. Los Reyes Magos no tendrán ningún problema, porque los camellos son portadores de GPS, que les guiará. Pero gentes sencillas, como el caganer, irán errantes en busca de Nazaret. Cuentan que hubo una estrella que guiaba a los peregrinos. Pero parece que no pagaban la luz y se la cortaron.
Reflexione el Papa sobre los problemas del cambio. Por menos, se montó algún cisma.

AUTOR: Josep Pernau.

22 de diciembre de 2007

"AGUA VIRTUAL"



El profesor nipón Taikan Oki ha desarrollado el concepto de “agua virtual” para cuantificar los litros que absorbe diariamente una persona. Ojo, beber, solo bebemos dos o tres litros; usar, ya son unos 300, entre la ducha, fregar los platos, lavar la ropa…Pero, en realidad, si contabilizamos todo el agua que hemos usufructuado durante un día, alcanzamos los 3.000 litros. ¿Cómo gastamos tanta agua? Por ejemplo, para cultivar un kilo de trigo, se requieren 2.000 litros; para uno de ternera, 20.000 litros que incluyen el agua de la alimentación del animal. Cada bistec de 100 gramos lleva dentro dos toneladas de agua, aunque no lo notemos en el sabor. No es una broma ni una exageración de ecologista iluminado: son rigurosos estudios del Instituto de Ciencia Industrial de la Universidad de Tokio.

Con este argumento, los artistas Shinici Takemura y Taku Satog han construido una máquina de vending (venta automática), donde se muestran diversos platos de comida, y cuando aprietas el botón correspondiente, te imprime un tíquet con la cantidad de agua virtual que estás gastando. Por ejemplo, una hamburguesa y una cervecita suman 2.170 litros, y unos espaguetis, 1.500.

Polvo somos y en polvo nos convertiremos, pero mientras vivimos somos polvo mezclado con un 70 % de agua. Es la proporción de líquido en nuestro cuerpo, y curiosamente la superficie acuosa de la Tierra.

Esperemos que la Expo de Zaragoza, dedicada al agua, sepa refrescarnos sobre el cuidado de esta curiosa materia. Y misteriosa, porque es la única que, cuando se enfría, en vez de contraerse se expande, y, al calentarse, en vez de aumentar desaparece. Al contrario de lo que sucede con el amor.

Autor: Juli Capella.